Transformar el mundo según Miró

Entender la pintura de Miró (1893-1983) es ante todo un ejercicio de simplicidad y de libertad. Un ejercicio donde predomina el dejarse llevar uno mismo y la imaginación a partir de todo lo que vemos, sentimos y relacionamos.En pocas palabras, no hay que hacer nada, hay que dejar que todo surja. Miró dijo que él trabajaba como un jardinero o un vinicultor. Sus imágenes y su vocabulario de formas nacen y crecen mientras pinta. Así, una figura que no ha sido decidida previamente, sugiere, insinúa la forma de un pájaro, de una mujer, de una planta…Dijo que, siguiendo a Matisse, él se dejaba guiar por la mano. Los elementos, la línea o la mancha de color germinan y se transforman. Ejemplo: de un montoncillo de estiércol nace una flor. "un hilito que se desprende de la tela, una gota de agua que cae, un pedazo de polvo o un rayo de luz desencadenan un mundo".Él consigue crear un universo en constante transformación, en el cual se impregna todo lo que le rodea. Como un ritual en eco a su juventud donde, a falta de tener para comer, Miró sufría alucinaciones y desmayos que poco a poco crearon asociaciones naturales e insólitas. "Yo no pintaba lo que veía en sueños sino lo que el hambre me hacía sentir" Esos estados de trance permiten la transición, la transformación. Más tarde, practicará el ayuno "para ver mejor", antes de comparar sus prácticas a las de un tirador al arco japonés: concentración, tensión, relajación y abandono.

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Vidriera de la fundación (parte izquierda) témpera sobre papel 1979 Miró Pébéo

Vidriera de la fundación (parte izquierda) témpera sobre papel 1979

Pájaro en el Sol: tinta China, lavado de tinta China, acuarela, témpera, 1977, Miró, Pébéo

Pájaro en el Sol: tinta China, lavado de tinta China, acuarela, témpera, 1977