El estilo "fiera"

El estilo "fiera"

Oléo XL

Algunos colores de la gama Oléo XL incluídos en esta obra.

El color y el olor de las fieras

Entrevista exclusiva con  M. Christian Lassalle, Historiador de arte

Los fauvistas son un grupo de pintores que entre 1903 y 1908 eligieron pintar con colores puros o crudos, poco mezclados y de un gesto « nervioso », por manchones. Los fauvistas surgen después de los impresionistas y se oponen a ellos: la mayoría renuncian a la pintura “puntillista” o “divisionista” científica de Georges Seurat. Muchos seguidores de los impresionistas, de los divisionistas e incluso de los simbolistas pintaban con tonalidades azuladas y violetas y es contra ese estilo sutil y vaporoso que los fauvistas reaccionan. Son los precursores del expresionismo: su pintura parece agresiva a aquéllos que empiezan apenas a acostumbrarse al impresionismo, ni qué decir de aquéllos que sólo aceptaban la pintura convencional. Es por esto que la crítica, en su mayoría, los denigra llamándolos “fieras” (“fauves” en francés –de ahí el término fauvismo-) y transforman en sarcástica burla lo que fue en su origen una broma inofensiva. La crítica compara a estos pintores con “bestias salvajes”.

¿Quiénes son?

Llegan de diferentes direcciones pero tienen en común su admiración por la pintura moderna de Van Gogh y de Gauguin. De esta agrupación heteróclita y efímera que nunca tuvo una teoría propia, se distinguen tres centros principales: 

• El primero y el más importante es el taller de Gustave Moreau entre 1894 y 1898 con Matisse, Marquet, Camoin y, un poco después, Rouault. Algunos pasaron también por la academia de Eugène Carrière. Gustave Moreau recomendaba la búsqueda de “la imaginación del color” “la persecución encarnada por la plástica de la expresión del sentimiento interior”. La influencia de Moreau es tal que la crítica llama a sus alumos “los Moreaux” o los “Gustavemoristas”.

• El segundo grupo es aquél de la llamada “Escuela de Chatou”. De hecho, 2 pintores, Derain y Vlaminck, se encuentran en Chatou e intercambian sus descubrimientos de arte primitivo y su admiración por Van Gogh y Gauguin. Derain, más tarde, calificará ese momento como “la prueba de fuego” y como “una descarga de dinamita”. Abandonará este tipo de expresión en beneficio de una pintura “Cézaniana” más suave. Vlaminck, salvaje opositor de todo reagrupamiento y de toda teoría, se considerará como el último de las fieras: estimará a Van Gogh como su verdadero padre y pintará con frecuencia directamente desde el tubo de pintura.

• El tercer grupo es llamado “los pintores del Havre”,  alumnos ocasionales de Lhuillier : Friesz, Dufy et Braque.  Friesz dirá que se trataba entonces de “dar el equivalente de la luz solar por una técnica de orquestación colorida, de transposición pasional teniendo como punto de partida la emoción sobre la naturaleza”. Braque rechazará su periodo de “fiera” argumentando: “No se puede vivir en permanencia en estado de crisis” y producirá una pintura “Cézaniana” que dará lugar al cubismo mediante sus intercambios con Picasso. Por último, se clasificará más tarde dentro de esta misma tendencia al holandés Van Dongen y se determinará el rol de los precursores como  Chabaud, Seyssaud y Valtat.Y aunque estos pintores no aceptaran esta etiqueta simplista y mucho menos la calificación irónica que se les asignó más tarde: « jaula de fieras », es importante de evocar cuán pertinente resultó el término, para comprender  su éxito, dentro de un contexto colonial de la época. Expresa con exactitud la energía de estos pintores: comparable a la de  las « fieras » al momento de ser cazadas.

 

Para conocer más sobre este movimiento, lee el artículo: “¿Qué significa ser “fiera” a principios del siglo XX?”