Entrevista Rohân Houssein

Rohân Houssein

Mezclando pintura, poesía, danza y música en su arte, Rohân HOUSSEIN es un artista polifacético cuya obra se inspira en sus viajes, en la espiritualidad y en el amor. Esta entrevista nos descubre a este joven artista cuyas primeras obras, que le permitieron lanzar su marca de ropa, fueron realizadas con pinturas Pébéo.

¿Puedes explicarnos quién eres y cómo te convertiste en artista?

Mi nombre es Rohân y soy un artista geopoético. Este término es inspiración del viajero Ibn Jubayar para quien los viajes eran una fuente de inspiración para sus escritos.

El arte siempre ha formado parte de mi vida, ya que dibujo desde los 3 años. Al crecer y abrirme al mundo, otros componentes se han ido integrando de forma natural a mi identidad artística.

A los 8 años, llegó la escritura; más tarde, en la adolescencia, el descubrimiento de la cultura hip-hop supuso una forma de asumir cierta versatilidad y de no poner ninguna barrera a la creatividad (dibujo, rap, danza...).

A la edad de 16 años, durante un viaje a la India, hice mi primer vídeo documental, lo cual me permitió tomar consciencia del poder emocional de este formato, y añadí esta nueva cuerda a mi arco. 

Descríbenos tu trayectoria.

En la escuela secundaria, creé mi marca de ropa personalizada. Fue queriendo vestir mis propias creaciones como descubrí, mientras buscaba en los armarios de mi madre, los botes de pintura de la gama Pébéo Setacolor.

Apliqué la pintura sobre una esponja y luego estampé una plantilla sobre una camiseta. Me encantó el resultado y me di cuenta de que había encontrado un nuevo medio de expresión.

Este proyecto me acompaña desde hace 10 años, y el ADN de la marca se ha desarrollado a través de viajes y encuentros.

Después del bachillerato, estudié medicina en la facultad de la Timone, en Marsella. Aprobé el primer curso e iba en camino de convertirme en médico. Siempre he sido un buen estudiante y fue la combinación de presión familiar y un tributo a un amigo enfermo en ese momento lo que me llevó a tomar esa decisión.

En 2011, tras la muerte de ese amigo, ya en tercer grado, comencé a cuestionarme el futuro. Viajé a Nueva York durante las vacaciones de verano y, por primera vez, recibí comentarios muy positivos sobre el conjunto de mis trabajos artísticos, que hasta entonces tenía archivados en el cajón «pasiones».

Pude tocar mi sueño: un rodaje sobre los tejados de Queens para mi marca, la creación de un videoclip para una de mis canciones de rap... Y sentí que aquel era mi lugar.

Al regresar de Nueva York, recibí una llamada de una productora acerca de un programa de televisión en France 2, para el que querían enviar a algunos jóvenes a comentar la actualidad convulsa de 2011. Mis orígenes sirios y mi interés por el movimiento de las revoluciones árabes hicieron que fuera seleccionado para ir a realizar un reportaje a Libia.

A finales de agosto, volé a Trípoli junto al famoso reportero de guerra Grégoire Deniau, a lidiar con las balas de los francotiradores en el caos de una Libia en pleno conflicto.

La aventura duró solo una semana, pero cada día fue una lección de supervivencia. A mi regreso, después de unos meses de prácticas en el cuarto año de medicina, decidí interrumpir mis estudios y dedicarme por completo a un arte útil y salvador, en búsqueda perpetua de la verdad, la paz y la belleza. 

Háblanos de tu universo.

Algunos de los logotipos de mi marca están presentes en mis obras, como las flores de hibisco, el Taj Mahal o una estilizada mariposa amarilla, símbolo de emancipación y libertad.

La guerra, la paz, el amor universal, la belleza femenina, la identidad y la geopoesía son mis temas principales. Me fascinan las curvas, la fluidez del movimiento, los colores turquesa como el mar, el oro y arena del desierto o el violeta de las nebulosas y las galaxias.

La espiritualidad también tiene un lugar prominente en mi arte, a menudo dibujo derviches giradores (bailarines místicos sufíes con grandes túnicas blancas) para estudiar con precisión los conceptos de curvas y giros.

La caligrafía árabe también suele estar presente, en armonía con el cabello de una mujer: «rayo de luz divina», como diría el poeta Rûmi

¿Qué lugar ocupa la pintura en tu arte?

Uno está eternamente marcado por su primer amor. Lo mismo me ocurre con la pintura, el dibujo... Todo lo que hago es aprendido de la pintura.

Cuando escribo una canción o hago un videoclip, comienzo, en esencia, el mismo proceso creativo, colorido, dinámico y libre. «Todo es curva, todo es dibujo, todo es cuestión de cumplir los diseños que traza el destino».

Pero muy a menudo, cuando oigo una música inspiradora en mi piso y mi cuerpo clama el movimiento de un pincel, siempre hay un lienzo a mano para poder entrar en comunión con la pintura. También me encargan a veces frescos murales para particulares.

¿Cuáles fueron y son tus influencias?

  • El orientalismo de Jean-Léon Gérôme, Étienne Dinet o Delacroix.
  • El surrealismo de Dalí, o Frida Kahlo, la visita a cuya exposición en la Orangerie en 2013 me abrió los ojos al derecho a liberar mi dolor a través del arte. Gracias a ella y a su relación con el sufrimiento, pude dar más fuerza a ciertas pinturas, especialmente las hechas en homenaje a Siria.
  • El pop-art de Basquiat, Warhol y Keith Haring.
  • La literatura de Oriente Medio también ha influido en mis trabajos pictóricos, como algunos escritos de poetas Rûmi, Omar Khayyam o Khalil Gibran

¿Qué productos de Pébéo te gustan en particular?

Simbólicamente, siento mucho cariño por Pébéo Setacolor, cuyos pequeños botes han acompañado la evolución de mi marca de ropa desde 2006. También Studio Acrylics y 4artist marker.

El descubrimiento de la gama Mixed Media me abrió un extraordinario campo de posibilidades que me hizo descubrir nuevas emociones.

¿Puedes compartir con nosotros una anécdota artística?

Una soleada mañana de mayo. Estoy en mi estudio, con los dedos llenos de pintura, y por la ventana oigo las voces de los transeúntes.

Estoy preparando la jornada: clasifico mis plantillas y vuelvo a tapar los pequeños botes de Pébéo. Un mensaje telefónico de mi mejor amigo Husni me recuerda que la cantante Ayo estará en el Fnac del centro de la ciudad hacia la 1 en punto.

Encantado con esta noticia, se me ocurre regalarle una de mis creaciones. Me apresuro a ir a la tienda de ropa más cercana para comprar un top blanco.

Vuelvo para casa, voy bien de tiempo, y en la puerta del edificio me encuentro a Ashley, una amiga americana que viene a recoger un pedido. Sin dejar de andar a buen paso, le propongo que me acompañe a ese encuentro musical. Ella acepta y subimos a mi casa para crear la camiseta para Ayo.

Ashley observa con atención mi trabajo, mientras perfilo los pétalos de hibisco con un pincel, manipulando cuidadosamente los colores para diseñar una variedad de patrones sutiles. Finalmente, escribo el nombre «Billie-Eve» en cursiva, con un toque de rosa claro. Es el nombre de su último álbum, pero también el de su hija, compuesto por Billie, el nombre de su primera guitarra, y Eve, o Eva, la primera mujer. Juntos forman el sonido de la palabra «Believe», creer.

Llego a la sala de exposiciones del Fnac: Elegancia. Tacto. Belleza.

Palabras sutiles y disociadas recorren mi mente cuando aparece esa esbelta mujer vestida con una armoniosa indumentaria «afro». Coge su guitarra, y, con una voz suave, saluda al público. Su melodía me eleva hasta tocar el cielo. Los ojos se me empañan y olvido durante unos minutos las preocupaciones de la vida cotidiana.

El pequeño concierto termina y los organizadores colocan una mesa para una sesión de firmas. Me levanto de la silla y me encuentro el primero, cara a cara con Ayo, que bebe un sorbo de agua.

Me sonríe y me saluda: «¿Qué tal?», echando un vistazo a la mariposa dibujada en mi camiseta. Me acerco a la mesa y respondo con una sonrisa de niño: «Muy bien, gracias, Ayo. Gracias por todas estas emociones». Le explico que soy una especie de diseñador de ropa, me felicita por lo que llevo puesto y le digo que tengo un pequeño regalo para honrar su paso por Marsella. Saco la camiseta de mi bolsa y se la doy.

Su rostro se ilumina y expresa un sentimiento de gratitud cuando ve los colores y el nombre de su hija, que acaricia suavemente mientras murmura «Es realmente preciosa...».

Intercambiamos una sonrisa y agradecimientos mutuos, y, a continuación, se pone la prenda para que pueda inmortalizarla en una foto con esta pieza única.

Un último adiós, siempre con una sonrisa. Salgo de la sala con Ashley, imbuido de emociones por la intensidad de este intercambio humano.

¿Tienes un proyecto artístico que sea importante para ti?

  • Hacer un videoclip de una canción de mi álbum, que se lanzará a fin de año. Es un título en el que menciono a Pébéo. Me gustaría rodar en el Caribe, escenificando un evento en la playa, con personas que se divierten pintando un gran fresco con los productos de la marca.
  • Querría realizar un gran fresco en cada nuevo país al que viaje e inmortalizar el proceso mediante un vídeo.

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